14.9.10

Llega un punto en toda existencia en que la gente empieza a desaparecer. La gente desaparece y quedan las personas. Después se pierden las personas también. Entonces es cuando te preguntas si será verdad que alguna vez hemos dejado de estar solos. Yo no lo sé, pero creo que no. En ocasiones me consuela pensar que es mentira, que la soledad es algo que no sucede, pero el autoengaño es una forma de vida de la que no me gustaría depender. Así que me armo de valor y salgo a la calle con las gafas de sol, indudable cigarro en mano, y dejo que el sol caliente calcine mi esperanza. Las ilusiones son víboras deseosas de morder y envenenar, así que en realidad no me sirven para nada. Mejor que ardan bajo la luz del día antes de que puedan arrancarme el latido del corazón en la oscuridad de la noche. Aunque probablemente de igual forma terminen haciéndolo, ya no me importa.